TALLER DE ILUSTRACIÓN NARRATIVA
"Si no puedo dibujarlo, es que no lo entiendo" Einstein.
Toño Benavides:
(León, 1961) Comenzó como autor de cómics y muy pronto se decantó por
la ilustración de libros y de prensa. En 1989 se trasladó a trabajar a
Madrid, y desde entonces ha publicado en Diario 16, El Mundo, The New
York Times y El Economista. Su estilo,caracterizado por la elegancia y
la síntesis expresiva, ha sido durante años habitual en la mayor parte
de las editoriales españolas. The Society for News Design (SND) le ha
concedido varios premios, entre ellos cuatro medallas de plata y una de
oro por sus trabajos publicados en El Mundo. También es autor de
importantes campañas de publicidad y de un volumen de textos e
ilustraciones:Paraíso (2009).
<a>www.tbenavides.com</a>
Programa del Taller
1ª SESIÓN:
Conveniencia
de plantearse el adjetivo del título del taller: Ilustración¿narrativa?
Ilustrar consiste en crear imágenes que acompañen y refuercen al texto y
al mismo tiempo, se sostengan por sí mismas como piezas de
representación de una emoción o expresión universal y artística. Quizá
conviene tener presente el adjetivo 'poético'. Vamos a definir este
taller como de ilustración poética -pese a que, en principio, estemos
ilustrando un texto en prosa- por la capacidad de condensar imágenes que
tiene la poesía en lugar de la literalidad que se le ha venido
achacando a la ilustración narrativa.
Las ilustraciones no son un
elemento narrativo necesario del que no se puede prescindir (como en el
caso del cómic). El intento narrativo de un ilustrador que trabaja sobre
una obra literaria se convierte necesariamente en una redundancia, por
lo que el ilustrador está claramente obligado a elaborar un discurso
paralelo y complementario, una interpretación libre y subjetiva a través
de toda licencia poética que amplifique el sentido y la dirección del
texto.
El ilustrador ha de aportar, con su trabajo, una dosis de
novedad que justifique su versión de una obra que, en origen, no
requería de tal aportación; bien a través de audaces soluciones
gráficas, biena través del encaje significativo de un texto con
referentes de otra época en el contexto actual, bien a través del
hallazgo de metáforas visuales que contribuyan a recrear el texto sin
repetirlo.
-Propuesta del relato sobre el cual se va a trabajar
(aún por determinar). Ha de ser el mismo para todos, de esa forma
podremos hacer una valoración comparativa y podremos ver las diferencias
de estilo y planteamiento.
2ª SESIÓN:
La
visión subjetiva. Relevancia que alcanza en los resultados (las
ilustraciones) la propuesta como método de trabajo de meterse dentro de
la historia. A la hora de ilustrar, conviene mirar con los ojos de los
personajes; de ese modo es imposible fallar. Sólo así, al ilustrador le
será imposible: 1) traicionar al texto tanto en la intención como en los
datos concretos (Ejemplo: indumentaria de un soldado del siglo XVII; no
traicionarlo no significa ser meticulosos en cada detalle; pero sí
ilustrar los rasgos más característicosy, sobre todo, no cometer
anacronismos) y 2) caer en la egolatría de no dejar ver el texto,
utilizándolo como pretexto para hacer una obra independiente que nada
tenga que ver con él: apártate de ti mismo para enseñar la imagen que
propone el texto.
3ª SESIÓN:
El
Tono (primera parte) Encontrar el propio tono con el que vamos a
ilustrar el texto (novela, relato, poesía o teatro) es fundamental.
Desde el principio debemos plantearnos la elección del título que hizo
el autor; después, no perder de vista el tono con el que escribe a lo
largo de las páginas: Tendremos que elegir el tono visual en función del
tono literario: No es lo mismo que un autor titule un relato "Jamás
saldré vivo de este mundo" a que lo titule: "Éramos tres: Rosa, Pinín y
la Cordera". Nuestras ilustraciones tendrán que ir en consecuencia o
sería una forma de traición al texto. ¿Ser explícito o sugerente?
-Identificar las emociones que el autor pone en juego, partir de ellas para elaborar la imagen.
4ª SESIÓN:
El
Tono (segunda parte) Respetar el equilibrio de la pauta narrativa. La
conveniencia no perder nunca de vista que una ilustración jamás puede
desvelar lo que vaya a ocurrir a vuelta de hoja; se debe conseguir la
estimulación mental en el lector por medio de la imagen de la página que
se tiene delante sin haberla leído; pero nunca de la que viene detrás.
Distribución
de las ilustraciones a lo largo del texto. La elección del momento a
tratar. Ilustración de apertura e ilustración final. La ilustración de
portada. Los detalles.
5ª SESIÓN:
Reflexión sobre el relato sobre el que vamos a trabajar. Puesta en común de ideas.
6ª SESIÓN:
-Diferencia entre ilustrador y dibujante.
-La importancia del dibujo como método de expresión y como método para resolver rápidamente la imagen.
-El
boceto: su valor en el planteamiento previo y su valor como arte final.
El juego lúdico en la mesa de dibujo como estímulo de la creatividad.
-La maqueta : el espacio utilizado y el juego plástico entre el texto y la ilustración.
-Técnicas gráficas y materiales
7ª SESIÓN: Ilustración de prensa.
8ª SESIÓN: Ilustración infantil
9ª SESIÓN: Ilustración Publicitaria
10ª SESIÓN: Humor, Tira cómica o sarcástica. El Roto, Peridis, Forges, Gallego&Rey...
11ª SESIÓN: Puesta en común de las ilustraciones de los participantes ycrítica común.
12ª SESIÓN: Puesta en común de trabajos de los participantes y Proyección audiovisual.
Duración: 3 meses (Octubre-Noviembre- Diciembre)
Día y horario del curso: MIércoles de 19 a 20:30hs
Costo deltaller: 60 euros mensuales
Lugar: La Inquilina calle/ Ave María 39- Lavapiés
Información e Inscripción a lalibreriaambulante@gmail.com
La
Librería Ambulante otorgará a cada participante del taller los textos
que el coordinador crea conveniente para optimizar el desarrollo del
curso.
Talleres Ambulantes
La Librería Ambulante junto a La Inquilina ponen en marcha este emprendimiento cultural con la intención de generar un espacio de aprendizaje, intercambio y conocimientos.
martes, 10 de septiembre de 2013
domingo, 1 de septiembre de 2013
Taller Escribir un Cuento
Taller "Escribir un Cuento"
Este taller tiene como finalidad brindar a sus alumnos las herramientas y los
conocimientos necesarios para la construcción de estructuras
narrativas. Estos conocimientos serán impartidos mediante lecturas, trabajos prácticos pensados para disparar la creatividad y la escritura de un cuento como resultado final del taller.
Coordinado
por Marcelo Luján (Buenos Aires, 1973) A
principios de 2001 se radicó en Madrid, donde trabajó como
periodista y coordinador de talleres literarios. Ha publicado Flores
para Irene (2004), En
algún cielo (2007), El
desvío (2007), La
mala espera (2009),
Arder en el invierno
(2010), Carne y uña
(2012) y Moravia
(2012), además de una docena de cuentos en antologías de varios
países. Parte de su obra ha sido seleccionada en campañas de
fomento a la lectura, traducida a otras lenguas, y distinguida con
los premios Santa Cruz de Tenerife, Ciudad de Alcalá de Narrativa,
Kutxa Ciudad de San Sebastián de Cuento en Castellano y Ciudad de
Getafe de Novela Negra. Entre otros galardones obtuvo la Segunda
Mención en el Premio Clarín de Novela 2005.
Programa
del Taller:
* GÉNEROS LITERARIOS
LA
AUTOBIOGRAFÍA
LA
CRÓNICA LITERARIA
LA
BIOGRAFÍA APÓCRIFA O NO AUTORIZADA
EL
RETRATO
EL
CUENTO BREVE O HIPERBREVE
EL
CUENTO
* RECURSOS NARRATIVOS
FLUIR
DE LA CONCIENCIA
CAMBIO
DE FOCALIZACIÓN
FLASH-BACK
RITORNELO
* ASPECTOS TEÓRICOS
PROGRESIÓN
TEMÁTICA
TITULACIÓN
FORMAS
DE CITACIÓN
DISCURSO
DIRECTO E INDIRECTO
CUENTO
Y RELATO: DIFERENCIAS ESTRUCTURALES
Duración de
los Talleres: 3 meses
(Octubre-
Noviembre- Diciembre)
Día de
curso: Martes 19hs
Duración de
clase semanal: 2 horas
Costo del
taller: 80 euros mensuales
Lugar: La
Inquilina calle/ Ave María 39- Lavapiés
La
Librería Ambulante otorgará a cada participante del taller los
textos que el coordinador crea conveniente para optimizar el
desarrollo de los cursos.
* * *
Allá por la mitad de los sesenta empecé a
notar los muchos problemas de concentración que me asaltaban ante las
obras narrativas voluminosas. Durante un tiempo experimenté idéntica
dificultad para leer tales obras como para escribirlas. Mi atención se
despistaba; y decidí que no me hallaba en disposición de acometer la
redacción de una novela. De todas formas, se trata de una historia
angustiosa y hablar de ello puede resultar muy tedioso. Aunque no sea
menos cierto que tuvo mucho que ver, todo esto, con mi dedicación a la
poesía y a la narración corta. Verlo y soltarlo, sin pena alguna.
Avanzar. Por ello perdí toda ambición, toda gran ambición, cuando andaba
por los veintitantos años. Y creo que fue buena cosa que así me
ocurriera. La ambición, y la buena suerte son algo magnífico para un
escritor que desea hacerse como tal. Porque una ambición desmedida,
acompañada del infortunio, puede matarlo. Hay que tener talento.
Son muchos los escritores que poseen un
buen montón de talento; no conozco a escritor alguno que no lo tenga.
Pero la única manera posible de contemplar las cosas, la única
contemplación exacta, la única forma de expresar aquello que se ha
visto, requiere algo más. El mundo según Garp es, por supuesto,
el resultado de una visión maravillosa en consonancia con John Irving.
También hay un mundo en consonancia con Flannery O’Connor, y otro con
William Faulkner, y otro con Ernest Hemingway. Hay mundos en consonancia
con Cheever, Updike, Singer, Stanley Elkin, Ann Beattie, Cynthia Ozick,
Donald Barthelme, Mary Robinson, William Kitredge, Barry Hannah, Ursula
K. LeGuin… Cualquier gran escritor, o simplemente buen escritor,
elabora un mundo en consonancia con su propia especificidad.
Tal cosa es consustancial al estilo
propio, aunque no se trate, únicamente, del estilo. Se trata, en suma,
de la firma inimitable que pone en todas sus cosas el escritor. Este es
su mundo y no otro. Esto es lo que diferencia a un escritor de otro. No
se trata de talento. Hay mucho talento a nuestro alrededor. Pero un
escritor que posea esa forma especial de contemplar las cosas, y que
sepa dar una expresión artística a sus contemplaciones, tarda en
encontrarse.
Decía Isak Dinesen que ella escribía un
poco todos los días, sin esperanza y sin desesperación. Algún día
escribiré ese lema en una ficha de tres por cinco, que pegaré en la
pared, detrás de mi escritorio… Entonces tendré al menos es ficha
escrita. “El esmero es la UNICA convicción moral del escritor”. Lo dijo
Ezra Pound. No lo es todo aunque signifique cualquier cosa; pero si para
el escritor tiene importancia esa “única convicción moral”, deberá
rastrearla sin desmayo.
Tengo clavada en mi pared una ficha de tres por cinco, en la que escribí un lema tomado de un relato de Chejov:… Y súbitamente todo empezó a aclarársele.
Sentí que esas palabras contenían la maravilla de lo posible. Amo su
claridad, su sencillez; amo la muy alta revelación que hay en ellas.
Palabras que también tienen su misterio. Porque, ¿qué era lo que antes
permanecía en la oscuridad? ¿Qué es lo que comienza a aclararse? ¿Qué
está pasando? Bien podría ser la consecuencia de un súbito despertar,.
Siento una gran sensación de alivio por haberme anticipado a ello.
Una vez escuché al escritor Geoffrey Wolff decir a un grupo de estudiantes: No a los juegos triviales.
También eso pasó a una ficha de tres por cinco. Solo que con una leve
corrección: No jugar. Odio los juegos. Al primer signo de juego o de
truco en una narración, sea trivial o elaborado, cierro el libro. Los
juegos literarios se han convertido últimamente en una pesada carga, que
yo, sin embargo, puedo estibar fácilmente sólo con no prestarles la
atención que reclaman. Pero también una escritura minuciosa, puntillosa,
o plúmbea, pueden echarme a dormir. El escritor no necesita de juegos
ni de trucos para hacer sentir cosas a sus lectores. Aún a riesgo de
parecer trivial, el escritor debe evitar el bostezo, el espanto de sus
lectores.
Hace unos meses, en el New York Times Books Review
John Barth decía que, hace diez años, la gran mayoría de los
estudiantes que participaban en sus seminarios de literatura estaban
altamente interesados en la “innovación formal”, y eso, hasta no hace
mucho, era objeto de atención. Se lamentaba Barth, en su artículo,
porque en los ochenta han sido muchos los escritores entregados a la
creación de novelas ligeras y hasta “pop”. Argüía que el
experimentalismo debe hacerse siempre en los márgenes, en paralelo con
las concepciones más libres. Por mi parte, debo confesar que me ataca un
poco los nervios oír hablar de “innovaciones formales” en la narración.
Muy a menudo, la “experimentación” no es más que un pretexto para la
falta de imaginación, para la vacuidad absoluta. Muy a menudo no es más
que una licencia que se toma el autor para alienar —y maltratar,
incluso— a sus lectores. Esa escritura, con harta frecuencia, nos
despoja de cualquier noticia acerca del mundo; se limita a describir una
desierta tierra de nadie, en la que pululan lagartos sobre algunas
dunas, pero en la que no hay gente; una tierra sin habitar por algún ser
humano reconocible; un lugar que quizá solo resulte interesante par un
puñado de especializadísimos científicos.
Sí puede haber, no obstante, una
experimentación literaria original que llene de regocijo a los lectores.
Pero esa manera de ver las cosas —Barthelme, por ejemplo— no puede ser
imitada luego por otro escritor. Eso no sería trabajar. Sólo hay un
Barthelme, y un escritor cualquiera que tratase de apropiarse de su
peculiar sensibilidad, de su mise en scene, bajo el pretexto de
la innovación, no llegará sino al caos, a la dispersión y, lo que es
peor, a la decepción de sí mismo. La experimentación de veras será algo
nuevo, como pedía Pound, y deberá dar con sus propios hallazgos. Aunque
si el escritor se desprende de su sensibilidad no hará otra cosa que
transmitirnos noticias de su mundo.
Tanto en la poesía como en la narración
breve, es posible hablar de lugares comunes y de cosas usadas comúnmente
con un lenguaje claro, y dotar a esos objetos —una silla, la cortina de
una ventana, un tenedor, una piedra, un pendiente de mujer— con los
atributos de lo inmenso, con un poder renovado. Es posible escribir un
diálogo aparentemente inocuo que, sin embargo, provoque un escalofrío en
la espina dorsal del lector, como bien lo demuestran las delicias
debidas a Navokov. Esa es de entre los escritores, la clase que más me
interesa. Odio, por el contrario, la escritura sucia o coyuntural que se
disfraza con los hábitos de la experimentación o con la supuesta
zafiedad que se atribuye a un supuesto realismo. En el maravilloso
cuento de Isaak Babel, Guy de Maupassant, el narrador dice acerca de la escritura: Ningún hierro puede despedazar tan fuertemente el corazón como un punto puesto en el lugar que le corresponde. Eso también merece figurar en una ficha de tres por cinco.
En una ocasión decía Evan Connell que
supo de la conclusión de uno de sus cuentos cuando se descubrió quitando
las comas mientras leía lo escrito, y volviéndolas a poner después, en
una nueva lectura, allá donde antes estuvieran. Me gusta ese
procedimiento de trabajo, me merece un gran respeto tanto cuidado.
Porque eso es lo que hacemos, a fin de cuentas. Hacemos palabra y deben
ser palabras escogidas, puntuadas en donde corresponda, para que puedan
significar lo que en verdad pretenden. Si las palabras están en fuerte
maridaje con las emociones del escritor, o si son imprecisas e inútiles
para la expresión de cualquier razonamiento —si las palabras resultan
oscuras, enrevesadas— los ojos del lector deberán volver sobre ellas y
nada habremos ganado. El propio sentido de lo artístico que tenga el
autor no debe ser comprometido por nosotros. Henry James llamó
“especificación endeble” a este tipo de desafortunada escritura.
Tengo amigos que me cuentan que debe
acelerar la conclusión de uno de sus libros porque necesitan el dinero o
porque sus editores, o sus esposas, les apremian a ello. “Lo haría
mejor si tuviera más tiempo”, dicen. No sé qué decir cuando un amigo
novelista me suelta algo parecido. Ese no es mi problema. Pero si el
escritor no elabora su obra de acuerdo con sus posibilidades y deseos,
¿por qué ocurre tal cosa? Pues en definitiva sólo podemos llevarnos a la
tumba la satisfacción de haber hecho lo mejor, de haber elaborado una
obra que nos deje contentos. Me gustaría decir a mis amigos escritores
cuál es la mejor manera de llegar a la cumbre. No debería ser tan
difícil, y debe ser tanto o más honesto que encontrar un lugar querido
para vivir. Un punto desde el que desarrollar tus habilidades, tus
talentos, sin justificaciones ni excusas. Sin lamentaciones, sin
necesidad de explicarse.
En un ensayo titulado Writing Short Stories,
Flannery O’Connor habla de la escritura como de un acto de
descubrimiento. Dice O’Connor que ella, muy a menudo, no sabe a dónde va
cuando se sienta a escribir una historia, un cuento… Dice que se ve
asaltada por la duda de que los escritores sepan realmente a dónde van
cuando inician la redacción de un texto. Habla ella de la “piadosa gente
del pueblo”, para poner un ejemplo de cómo jamás sabe cuál será la
conclusión de un cuento hasta que está próxima al final:
Cuando comencé a escribir el cuento no
sabía que Ph.D. acabaría con una pierna de madera. Una buena mañana me
descubrí a mí misma haciendo la descripción de dos mujeres de las que
sabía algo, y cuando acabé vi que le había dado a una de ellas una hija
con una pierna de madera. Recordé al marino bíblico, pero no sabía qué
hacer con él. No sabía que robaba una pierna de madera diez o doce
líneas antes de que lo hiciera, pero en cuanto me topé con eso supe que
era lo que tenía que pasar, que era inevitable.
Cuando leí esto hace unos cuantos años,
me chocó el que alguien pudiera escribir de esa manera. Me pareció
descorazonador, acaso un secreto, y creí que jamás sería capaz de hacer
algo semejante. Aunque algo me decía que aquel era el camino ineludible
para llegar al cuento. Me recuerdo leyendo una y otra vez el ejemplo de
O’Connor.
Al fin tomé asiento y me puse a escribir
una historia muy bonita, de la que su primera frase me dio la pauta a
seguir. Durante días y más días, sin embargo, pensé mucho en esa frase: Él pasaba la aspiradora cuando sonó el teléfono.
Sabía que la historia se encontraba allí, que de esas palabras brotaba
su esencia. Sentí hasta los huesos que a partir de ese comienzo podría
crecer, hacerse el cuento, si le dedicaba el tiempo necesario. Y
encontré ese tiempo un buen día, a razón de doce o quince horas de
trabajo. Después de la primera frase, de esa primera frase escrita una
buena mañana, brotaron otras frases complementarias para complementarla.
Puedo decir que escribí el relato como
si escribiera un poema: una línea; y otra debajo; y otra más.
Maravillosamente pronto vi la historia y supe que era mía, la única por
la que había esperado ponerme a escribir.
Me gusta hacerlo así cuando siento que
una nueva historia me amenaza. Y siento que de esa propia amenaza puede
surgir el texto. En ella se contiene la tensión, el sentimiento de que
algo va a ocurrir, la certeza de que las cosas están como dormidas y
prestas a despertar; e incluso la sensación de que no puede surgir de
ello una historia. Pues esa tensión es parte fundamental de la historia,
en tanto que las palabras convenientemente unidas pueden irla
desvelando, cobrando forma ene l cuento. Y también son importantes las
cosas que dejamos fuera, pues aún desechándolas siguen implícitas en la
narración, en ese espacio bruñido (y a veces fragmentario e inestable)
que es sustrato de todas las cosas
La definición que da V.S. Pritchett del
cuento como “algo vislumbrado con el rabillo del ojo”, otorga a la
mirada furtiva categoría de integrante del cuento. Primero es la mirada.
Luego esa mirada ilumina un instante susceptible de ser narrado. Y de
ahí se derivan las consecuencias y significados. Por ello deberá el
cuentista sopesar detenidamente cada una de sus miradas y valores en su
propio poder descriptivo. Así podrá aplicar su inteligencia, y su
lenguaje literario (su talento), al propio sentido de la proporción, de
la medida de las cosas: cómo son y cómo las ve el escritor; de qué
manera diferente a las de los más las contempla. Ello precisa de un
lenguaje claro y concreto; de un lenguaje para la descripción viva y en
detalle que arroje la luz más necesaria al cuento que ofrecemos al
lector. Esos detalles requieren, para concretarse y alcanzar un
significado, un lenguaje preciso, el más preciso que pueda hallarse. Las
palabras serán todo lo precisas que necesite un tono más llano, pues
así podrán contener algo. Lo cual significa que, usadas correctamente,
pueden hacer sonar todas las notas, manifestar todos los registros.
Taller de crónica periodística, tan real como la ficción
Échale
cuento a la vida
Taller
de crónica periodística, tan real como la ficción
Coordinado
por Marta Molina: Periodista.
De aquellos que piensan que esta profesión es sólo un servicio
público, como atender un puesto de información, tramitar una queja
o vender billetes en el metro. En la actualidad es la
directora de Comunicación de
la Federación
de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE)
y ejerce como corresponsal en España de la organización en defensa
de la libertad de prensa Reporteros
Sin Fronteras
(RSF).
Considera imposible defender los derechos de los periodistas sin
sufrir sus mismos ardores. Por esto, no ha dejado un sólo día de
someterse a la difícil digestión en la que se halla el oficio.
Publica y ha publicado en Periodistas,
Consumer,
Emprendedores,
Yo
Dona,
Elpais.com,
Cinco
Días,
Clarín,
España
Exterior, Expansión, Mujer Hoy…
www.martamolina.info
DESCRIPCIÓN
Échale
cuento a la vida es un taller de crónica periodista dirigido
a todos aquellos cuentistas que tienen el ojo certero y la pluma
ágil.
Échale
cuento a la vida pretende dotar a estos cuentistas de las
herramientas suficientes para convertir su mirada en un
producto periodístico, interesante y ameno para el público, pero
que informa y moviliza.
Échale
cuento a la vida es un taller, su esqueleto es eminentemente
práctico aunque ofrezca conocimientos teóricos para robustecer
los huesos de la narrativa.
Échale
cuento a la vida te va a sacar a la calle. Allí es donde vas
a oler las historias, donde las captarás y diseccionarás, donde las
compartirás y estudiarás y donde también encontrarás la manera de
contarlas.
Échale
cuento a la vida se desarrollará en La Inquilina y ya que disponemos
de un espacio físico, vamos a aprovecharlo y dejarnos de Internet.
La Inquilina es nuestra News Room, la sala de redacción donde
discutimos y producimos nuestras crónicas, donde perfilamos nuestros
textos y donde las empaquetaremos con dirección ‘El Público’.
Échale
cuento a la vida se imparte durante tres meses,
a razón de una sesión de hora y media todos los lunes. De
naturaleza eminentemente práctica, consagra las dos primeras
sesiones a proporcionar las herramientas teóricas suficientes para
producir una crónica periodística. El resto del taller es práctico.
El trabajo de producción, planteamiento, búsqueda de la
información y escritura estará guiado por la directora
del taller y será discutido en grupo durante las sesiones. La
directora orientará sobre el desarrollo de la estructura, el punto
de vista, el retrato de la persona convertida en personaje, la
estrategia temporal, la incidencia del detalle, el estilo
narrativo, el uso de la tensión… El objetivo
es lograr al menos una pieza de periodismo de profundidad, que tenga
la extensión de una crónica de largo aliento, de entre seis y diez
páginas. De acuerdo al nivel y posibilidades de producción de los
talleristas, procuraremos superar este objetivo.
La
realidad a narrar en este taller será el
universo inmediato de los cuentistas, de los talleristas, la
actualidad obscenamente próxima, la información de contacto
cercano, la del amigo, la de la familia, la personal… siempre que
lo particular tenga un interés noticioso y sea extrapolable a lo
general.
Échale
cuento a la vida tiene un montón de amigos periodistas quienes visitarán el taller para compartir sus
experiencias como cronistas siempre que sus agendas lo permitan.
LOS
CUENTISTAS:
Todo
aquel ciudadano curioso con necesidad de contar su realidad, con un
objetivo profesional o personal, decidido a poner en práctica su
olfato periodístico y a mejorar sus destrezas narrativas.
EL
CUENTO:
Programa
del taller:
- Échale cuento a la vida.
.
Planteamiento del taller: principios, objetivo y desarrollo.
.
¿Periodismo narrativo? El arte de contar lo novedoso con las
herramientas de la literatura.
.
Crónica, reportaje y entrevista: diferencias y usos.
II.
Herramientas de la literatura aplicadas a la no ficción.
III.
La historia.
. Buscar la historia.
.
Investigar, conocer, entrevistar, entender, empaparse.
.
La punta: el eje, los ejes, el enfoque.
.
Los personajes, el personaje.
. La estructura.
IV.
Investigando.
.
Fuentes documentales y orales.
.
Contraste: corroborando la historia.
.
Fuentes oficiales: contacto y usabilidad.
.
Periodismo de datos.
IV.
El personaje.
.
Encontrar al personaje
.
Presentar al personaje
VI.
La realidad vista.
VI.
La estructura.
VII.
Proceso de escritura.
VIII.
Construir el diálogo.
IX.
Principio activo.
.
Estrategias temporales
.
Dilatación
.
Supresión
.
Analepsis y prolepsis
XI.
Conflicto, tensión y misterio.
XII.
Editar y publicar.
.
Corregir: limpiar y desbrozar, dar a leer.
.
Cerrar.
.
Dónde y cómo hacer pública nuestra crónica
.
Cómo realizar una propuesta a un medio de comunicación
.
Autopublishing:
- Crea tu propio medio.
- Herramientas gratuitas para
la publicación periodística
BIBLIOGRAFÍA
.
Tan real como la ficción. Herramientas narrativas en
periodismo, de Doménico Chiappe. (Laertes, 2010).
.
Mejor que ficción. Crónicas periodísticas, de
Jorge Carrión (Anagrama, 2012).
.
Ejercicios de estilo, de Raymond Queneau.
(Cátedra, 1993).
.
Cuadernos de guerra en España, de Robert Capa
().
.
Las enseñanzas de Don Juan, de Carlos
Castaneda.
.
Así se escribe un cuento, de Mempo Giardinelli
(Punto de lectura, 2003).
.
Relato de un náufrago, de Gabriel García
Márquez ()
.
Carta desde Ciudad Juárez, de Alma
Guillermoprieto.
.
Despachos de guerra, de Michael Herr. (Anagrama,
2001).
.
Hiroshima, de John Hersey. (Turner, 2002).
.
Ébano, de Ryszard Kapucinsky. (Anagrama, 2000).
.
Viajes con Herodoto, de Ryszard Kapucinsky
(Anagrama, 2006).
.
Che, de John Lee Anderson (El País Semanal,
2004).
.
El club de los faltos de cariño, de Manuel
Leguineche (Seix Barral, 2007).
.
La historia comienza, de Amos Oz. (Siruela,
2007).
.
Honrarás a tu padre, de Gay Talese. (Grijalbo,
1972).
.
Recuerdos inventados, de Enrique
Vila Matas (Anagrama, 1994).
Presentación
Talleres
Ambulantes
Librería
Ambulante & La Inquilina
La Librería Ambulante es
un proyecto autogestionado que nace en Argentina en el 2009. En su
concepción de ambulante ha estado participando en Ferias
independientes y ciclos literarios en Córdoba, Entre Ríos, Santa
Cruz, Neuquén, Jujuy, Santa Fé y Buenos Aires. Desde el año 2012
reside en Madrid. Este proyecto intenta difundir la poesía
independiente editada por pequeñas editoriales, mediante puestos de
venta ambulante y aportando su presencia en ciclos literarios. En
este primer año hemos recorrido un largo camino participando de
diferentes eventos en Sala Clamores, El Matadero, Fringe Festival,
Sala Triángulo, Tapas y Fotos, El Campo de la Cebada, El Gato Verde,
Dog n Roll, Calvario Bar, La Bella Ciao, Palacio de Correos. Ha
participado activamente de La Noche de las Librerías. Colabora con
Poetry Slam Madrid. Es parte del colectivo De Verso En Pueblo
llevando poesía y libros de manera ambulante por los pueblos de
España.
En la actualidad trabaja
con más de veinte editoriales a nivel nacional como Ya lo dijo
Casimiro Parker, Canalla ediciones, Amargord ediciones, Gallo Nero,
Zoográfico editorial, Ártese quien pueda, El Asunto, Milena
Caserola, La Vida Rima, L.U.P. I., A Pie de Calle, Legados, Huerga &
Hierro, Baile del Sol, Candaya, Unaria ediciones, Eutelequia,
Ultrarradio, Capitán Swing, Vitrubio ediciones, Editorial Escalera y más...
Los Talleres de la
Librería Ambulante tienen como finalidad acercar a sus alumnos las
herramientas y los conocimientos necesarios para la construcción de
un texto literario (cuento, relato, novela, crónica periodística).
Cada profesor elaborará
un programa para los tres meses de duración que incluirá una parte
teórica y otra de trabajos prácticos, logrando así una relación
más estrecha entre el alumno y el proceso creativo.
Estos cursos se suman a
las actividades culturales de la Librería Ambulante que junto a La
Fiera del Libro (un ciclo mensual de lecturas a micrófono abierto) y
De Verso En Pueblo (Poesía Ambulante por los pueblos de España) son algunas maneras de difundir la poesía y la literatura en general.
La Librería Ambulante junto a La Inquilina ponen en marcha este emprendimiento cultural con la intención de generar un espacio de aprendizaje, intercambio y conocimientos.
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