martes, 10 de septiembre de 2013

Taller de Ilustración narrativa coordinado por Toño Benavides

TALLER DE ILUSTRACIÓN NARRATIVA
"Si no puedo dibujarlo, es que no lo entiendo" Einstein.


Toño Benavides: (León, 1961) Comenzó como autor de cómics y muy pronto se decantó por la ilustración de libros y de prensa. En 1989 se trasladó a trabajar a Madrid, y desde entonces ha publicado en Diario 16, El Mundo, The New York Times y El Economista. Su estilo,caracterizado por la elegancia y la síntesis expresiva, ha sido durante años habitual en la mayor parte de las editoriales españolas. The Society for News Design (SND) le ha concedido varios premios, entre ellos cuatro medallas de plata y una de oro por sus trabajos publicados en El Mundo. También es autor de importantes campañas de publicidad y de un volumen de textos e ilustraciones:Paraíso (2009).

<a>www.tbenavides.com</a>


Programa del Taller


1ª SESIÓN:

Conveniencia de plantearse el adjetivo del título del taller: Ilustración¿narrativa? Ilustrar consiste en crear imágenes que acompañen y refuercen al texto y al mismo tiempo, se sostengan por sí mismas como piezas de representación de una emoción o expresión universal y artística. Quizá conviene tener presente el adjetivo 'poético'. Vamos a definir este taller como de ilustración poética -pese a que, en principio, estemos ilustrando un texto en prosa- por la capacidad de condensar imágenes que tiene la poesía en lugar de la literalidad que se le ha venido achacando a la ilustración narrativa.
Las ilustraciones no son un elemento narrativo necesario del que no se puede prescindir (como en el caso del cómic). El intento narrativo de un ilustrador que trabaja sobre una obra literaria se convierte necesariamente en una redundancia, por lo que el ilustrador está claramente obligado a elaborar un discurso paralelo y complementario, una interpretación libre y subjetiva a través de toda licencia poética que amplifique el sentido y la dirección del texto.
El ilustrador ha de aportar, con su trabajo, una dosis de novedad que justifique su versión de una obra que, en origen, no requería de tal aportación; bien a través de audaces soluciones gráficas, biena través del encaje significativo de un texto con referentes de otra época en el contexto actual, bien a través del hallazgo de metáforas visuales que contribuyan a recrear el texto sin repetirlo.
-Propuesta del relato sobre el cual se va a trabajar (aún por determinar). Ha de ser el mismo para todos, de esa forma podremos hacer una valoración comparativa y podremos ver las diferencias de estilo y planteamiento.

2ª SESIÓN:

La visión subjetiva. Relevancia que alcanza en los resultados (las ilustraciones) la propuesta como método de trabajo de meterse dentro de la historia. A la hora de ilustrar, conviene mirar con los ojos de los personajes; de ese modo es imposible fallar. Sólo así, al ilustrador le será imposible: 1) traicionar al texto tanto en la intención como en los datos concretos (Ejemplo: indumentaria de un soldado del siglo XVII; no traicionarlo no significa ser meticulosos en cada detalle; pero sí ilustrar los rasgos más característicosy, sobre todo, no cometer anacronismos) y 2) caer en la egolatría de no dejar ver el texto, utilizándolo como pretexto para hacer una obra independiente que nada tenga que ver con él: apártate de ti mismo para enseñar la imagen que propone el texto.



3ª SESIÓN:

El Tono (primera parte) Encontrar el propio tono con el que vamos a ilustrar el texto (novela, relato, poesía o teatro) es fundamental. Desde el principio debemos plantearnos la elección del título que hizo el autor; después, no perder de vista el tono con el que escribe a lo largo de las páginas: Tendremos que elegir el tono visual en función del tono literario: No es lo mismo que un autor titule un relato "Jamás saldré vivo de este mundo" a que lo titule: "Éramos tres: Rosa, Pinín y la Cordera". Nuestras ilustraciones tendrán que ir en consecuencia o sería una forma de traición al texto. ¿Ser explícito o sugerente?
-Identificar las emociones que el autor pone en juego, partir de ellas para elaborar la imagen.

4ª SESIÓN:

El Tono (segunda parte) Respetar el equilibrio de la pauta narrativa. La conveniencia no perder nunca de vista que una ilustración jamás puede desvelar lo que vaya a ocurrir a vuelta de hoja; se debe conseguir la estimulación mental en el lector por medio de la imagen de la página que se tiene delante sin haberla leído; pero nunca de la que viene detrás.
Distribución de las ilustraciones a lo largo del texto. La elección del momento a tratar. Ilustración de apertura e ilustración final. La ilustración de portada. Los detalles.

5ª SESIÓN:

Reflexión sobre el relato sobre el que vamos a trabajar. Puesta en común de ideas.

6ª SESIÓN:

-Diferencia entre ilustrador y dibujante.
-La importancia del dibujo como método de expresión y como método para resolver rápidamente la imagen.
-El boceto: su valor en el planteamiento previo y su valor como arte final. El juego lúdico en la mesa de dibujo   como estímulo de la creatividad.
-La maqueta : el espacio utilizado y el juego plástico entre el texto y la ilustración.
-Técnicas gráficas y materiales


7ª SESIÓN: Ilustración de prensa.

8ª SESIÓN: Ilustración infantil

9ª SESIÓN: Ilustración Publicitaria

10ª SESIÓN: Humor, Tira cómica o sarcástica. El Roto, Peridis, Forges, Gallego&Rey...

11ª SESIÓN: Puesta en común de las ilustraciones de los participantes ycrítica común.

12ª SESIÓN: Puesta en común de trabajos de los participantes y Proyección audiovisual.






Duración: 3 meses (Octubre-Noviembre- Diciembre)
Día y horario del curso: MIércoles de 19 a 20:30hs
Costo deltaller: 60 euros mensuales
Lugar: La Inquilina calle/ Ave María 39- Lavapiés

Información e Inscripción a lalibreriaambulante@gmail.com


La Librería Ambulante otorgará a cada participante del taller los textos que el coordinador crea conveniente para optimizar el desarrollo del curso.


domingo, 1 de septiembre de 2013

Taller Escribir un Cuento

  Taller "Escribir un Cuento"


Este taller tiene como finalidad brindar a sus alumnos las herramientas y los conocimientos necesarios para la construcción de estructuras narrativas. Estos conocimientos serán impartidos mediante lecturas, trabajos prácticos pensados para disparar la creatividad y la escritura de un cuento como resultado final del taller.


Coordinado por Marcelo Luján (Buenos Aires, 1973) A principios de 2001 se radicó en Madrid, donde trabajó como periodista y coordinador de talleres literarios. Ha publicado Flores para Irene (2004), En algún cielo (2007), El desvío (2007), La mala espera (2009), Arder en el invierno (2010), Carne y uña (2012) y Moravia (2012), además de una docena de cuentos en antologías de varios países. Parte de su obra ha sido seleccionada en campañas de fomento a la lectura, traducida a otras lenguas, y distinguida con los premios Santa Cruz de Tenerife, Ciudad de Alcalá de Narrativa, Kutxa Ciudad de San Sebastián de Cuento en Castellano y Ciudad de Getafe de Novela Negra. Entre otros galardones obtuvo la Segunda Mención en el Premio Clarín de Novela 2005.


Programa del Taller:

* GÉNEROS LITERARIOS


LA AUTOBIOGRAFÍA
LA CRÓNICA LITERARIA
LA BIOGRAFÍA APÓCRIFA O NO AUTORIZADA
EL RETRATO
EL CUENTO BREVE O HIPERBREVE
EL CUENTO


* RECURSOS NARRATIVOS


FLUIR DE LA CONCIENCIA
CAMBIO DE FOCALIZACIÓN
FLASH-BACK
RITORNELO


* ASPECTOS TEÓRICOS


PROGRESIÓN TEMÁTICA
TITULACIÓN
FORMAS DE CITACIÓN
DISCURSO DIRECTO E INDIRECTO
CUENTO Y RELATO: DIFERENCIAS ESTRUCTURALES




 
Duración de los Talleres: 3 meses
(Octubre- Noviembre- Diciembre)
Día de curso: Martes 19hs
Duración de clase semanal: 2 horas
Costo del taller: 80 euros mensuales
Lugar: La Inquilina calle/ Ave María 39- Lavapiés

La Librería Ambulante otorgará a cada participante del taller los textos que el coordinador crea conveniente para optimizar el desarrollo de los cursos.












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Escribir un cuento, por Raymond Carver (1939-1988)



Allá por la mitad de los sesenta empecé a notar los muchos problemas de concentración que me asaltaban ante las obras narrativas voluminosas. Durante un tiempo experimenté idéntica dificultad para leer tales obras como para escribirlas. Mi atención se despistaba; y decidí que no me hallaba en disposición de acometer la redacción de una novela. De todas formas, se trata de una historia angustiosa y hablar de ello puede resultar muy tedioso. Aunque no sea menos cierto que tuvo mucho que ver, todo esto, con mi dedicación a la poesía y a la narración corta. Verlo y soltarlo, sin pena alguna. Avanzar. Por ello perdí toda ambición, toda gran ambición, cuando andaba por los veintitantos años. Y creo que fue buena cosa que así me ocurriera. La ambición, y la buena suerte son algo magnífico para un escritor que desea hacerse como tal. Porque una ambición desmedida, acompañada del infortunio, puede matarlo. Hay que tener talento.
Son muchos los escritores que poseen un buen montón de talento; no conozco a escritor alguno que no lo tenga. Pero la única manera posible de contemplar las cosas, la única contemplación exacta, la única forma de expresar aquello que se ha visto, requiere algo más. El mundo según Garp es, por supuesto, el resultado de una visión maravillosa en consonancia con John Irving. También hay un mundo en consonancia con Flannery O’Connor, y otro con William Faulkner, y otro con Ernest Hemingway. Hay mundos en consonancia con Cheever, Updike, Singer, Stanley Elkin, Ann Beattie, Cynthia Ozick, Donald Barthelme, Mary Robinson, William Kitredge, Barry Hannah, Ursula K. LeGuin… Cualquier gran escritor, o simplemente buen escritor, elabora un mundo en consonancia con su propia especificidad.

Tal cosa es consustancial al estilo propio, aunque no se trate, únicamente, del estilo. Se trata, en suma, de la firma inimitable que pone en todas sus cosas el escritor. Este es su mundo y no otro. Esto es lo que diferencia a un escritor de otro. No se trata de talento. Hay mucho talento a nuestro alrededor. Pero un escritor que posea esa forma especial de contemplar las cosas, y que sepa dar una expresión artística a sus contemplaciones, tarda en encontrarse.

Decía Isak Dinesen que ella escribía un poco todos los días, sin esperanza y sin desesperación. Algún día escribiré ese lema en una ficha de tres por cinco, que pegaré en la pared, detrás de mi escritorio… Entonces tendré al menos es ficha escrita. “El esmero es la UNICA convicción moral del escritor”. Lo dijo Ezra Pound. No lo es todo aunque signifique cualquier cosa; pero si para el escritor tiene importancia esa “única convicción moral”, deberá rastrearla sin desmayo.

Tengo clavada en mi pared una ficha de tres por cinco, en la que escribí un lema tomado de un relato de Chejov:… Y súbitamente todo empezó a aclarársele. Sentí que esas palabras contenían la maravilla de lo posible. Amo su claridad, su sencillez; amo la muy alta revelación que hay en ellas. Palabras que también tienen su misterio. Porque, ¿qué era lo que antes permanecía en la oscuridad? ¿Qué es lo que comienza a aclararse? ¿Qué está pasando? Bien podría ser la consecuencia de un súbito despertar,. Siento una gran sensación de alivio por haberme anticipado a ello.

Una vez escuché al escritor Geoffrey Wolff decir a un grupo de estudiantes: No a los juegos triviales. También eso pasó a una ficha de tres por cinco. Solo que con una leve corrección: No jugar. Odio los juegos. Al primer signo de juego o de truco en una narración, sea trivial o elaborado, cierro el libro. Los juegos literarios se han convertido últimamente en una pesada carga, que yo, sin embargo, puedo estibar fácilmente sólo con no prestarles la atención que reclaman. Pero también una escritura minuciosa, puntillosa, o plúmbea, pueden echarme a dormir. El escritor no necesita de juegos ni de trucos para hacer sentir cosas a sus lectores. Aún a riesgo de parecer trivial, el escritor debe evitar el bostezo, el espanto de sus lectores.

Hace unos meses, en el New York Times Books Review John Barth decía que, hace diez años, la gran mayoría de los estudiantes que participaban en sus seminarios de literatura estaban altamente interesados en la “innovación formal”, y eso, hasta no hace mucho, era objeto de atención. Se lamentaba Barth, en su artículo, porque en los ochenta han sido muchos los escritores entregados a la creación de novelas ligeras y hasta “pop”. Argüía que el experimentalismo debe hacerse siempre en los márgenes, en paralelo con las concepciones más libres. Por mi parte, debo confesar que me ataca un poco los nervios oír hablar de “innovaciones formales” en la narración. Muy a menudo, la “experimentación” no es más que un pretexto para la falta de imaginación, para la vacuidad absoluta. Muy a menudo no es más que una licencia que se toma el autor para alienar —y maltratar, incluso— a sus lectores. Esa escritura, con harta frecuencia, nos despoja de cualquier noticia acerca del mundo; se limita a describir una desierta tierra de nadie, en la que pululan lagartos sobre algunas dunas, pero en la que no hay gente; una tierra sin habitar por algún ser humano reconocible; un lugar que quizá solo resulte interesante par un puñado de especializadísimos científicos.
Sí puede haber, no obstante, una experimentación literaria original que llene de regocijo a los lectores. Pero esa manera de ver las cosas —Barthelme, por ejemplo— no puede ser imitada luego por otro escritor. Eso no sería trabajar. Sólo hay un Barthelme, y un escritor cualquiera que tratase de apropiarse de su peculiar sensibilidad, de su mise en scene, bajo el pretexto de la innovación, no llegará sino al caos, a la dispersión y, lo que es peor, a la decepción de sí mismo. La experimentación de veras será algo nuevo, como pedía Pound, y deberá dar con sus propios hallazgos. Aunque si el escritor se desprende de su sensibilidad no hará otra cosa que transmitirnos noticias de su mundo.

Tanto en la poesía como en la narración breve, es posible hablar de lugares comunes y de cosas usadas comúnmente con un lenguaje claro, y dotar a esos objetos —una silla, la cortina de una ventana, un tenedor, una piedra, un pendiente de mujer— con los atributos de lo inmenso, con un poder renovado. Es posible escribir un diálogo aparentemente inocuo que, sin embargo, provoque un escalofrío en la espina dorsal del lector, como bien lo demuestran las delicias debidas a Navokov. Esa es de entre los escritores, la clase que más me interesa. Odio, por el contrario, la escritura sucia o coyuntural que se disfraza con los hábitos de la experimentación o con la supuesta zafiedad que se atribuye a un supuesto realismo. En el maravilloso cuento de Isaak Babel, Guy de Maupassant, el narrador dice acerca de la escritura: Ningún hierro puede despedazar tan fuertemente el corazón como un punto puesto en el lugar que le corresponde. Eso también merece figurar en una ficha de tres por cinco.
En una ocasión decía Evan Connell que supo de la conclusión de uno de sus cuentos cuando se descubrió quitando las comas mientras leía lo escrito, y volviéndolas a poner después, en una nueva lectura, allá donde antes estuvieran. Me gusta ese procedimiento de trabajo, me merece un gran respeto tanto cuidado. Porque eso es lo que hacemos, a fin de cuentas. Hacemos palabra y deben ser palabras escogidas, puntuadas en donde corresponda, para que puedan significar lo que en verdad pretenden. Si las palabras están en fuerte maridaje con las emociones del escritor, o si son imprecisas e inútiles para la expresión de cualquier razonamiento —si las palabras resultan oscuras, enrevesadas— los ojos del lector deberán volver sobre ellas y nada habremos ganado. El propio sentido de lo artístico que tenga el autor no debe ser comprometido por nosotros. Henry James llamó “especificación endeble” a este tipo de desafortunada escritura.
Tengo amigos que me cuentan que debe acelerar la conclusión de uno de sus libros porque necesitan el dinero o porque sus editores, o sus esposas, les apremian a ello. “Lo haría mejor si tuviera más tiempo”, dicen. No sé qué decir cuando un amigo novelista me suelta algo parecido. Ese no es mi problema. Pero si el escritor no elabora su obra de acuerdo con sus posibilidades y deseos, ¿por qué ocurre tal cosa? Pues en definitiva sólo podemos llevarnos a la tumba la satisfacción de haber hecho lo mejor, de haber elaborado una obra que nos deje contentos. Me gustaría decir a mis amigos escritores cuál es la mejor manera de llegar a la cumbre. No debería ser tan difícil, y debe ser tanto o más honesto que encontrar un lugar querido para vivir. Un punto desde el que desarrollar tus habilidades, tus talentos, sin justificaciones ni excusas. Sin lamentaciones, sin necesidad de explicarse.
En un ensayo titulado Writing Short Stories, Flannery O’Connor habla de la escritura como de un acto de descubrimiento. Dice O’Connor que ella, muy a menudo, no sabe a dónde va cuando se sienta a escribir una historia, un cuento… Dice que se ve asaltada por la duda de que los escritores sepan realmente a dónde van cuando inician la redacción de un texto. Habla ella de la “piadosa gente del pueblo”, para poner un ejemplo de cómo jamás sabe cuál será la conclusión de un cuento hasta que está próxima al final:
Cuando comencé a escribir el cuento no sabía que Ph.D. acabaría con una pierna de madera. Una buena mañana me descubrí a mí misma haciendo la descripción de dos mujeres de las que sabía algo, y cuando acabé vi que le había dado a una de ellas una hija con una pierna de madera. Recordé al marino bíblico, pero no sabía qué hacer con él. No sabía que robaba una pierna de madera diez o doce líneas antes de que lo hiciera, pero en cuanto me topé con eso supe que era lo que tenía que pasar, que era inevitable.

Cuando leí esto hace unos cuantos años, me chocó el que alguien pudiera escribir de esa manera. Me pareció descorazonador, acaso un secreto, y creí que jamás sería capaz de hacer algo semejante. Aunque algo me decía que aquel era el camino ineludible para llegar al cuento. Me recuerdo leyendo una y otra vez el ejemplo de O’Connor.

Al fin tomé asiento y me puse a escribir una historia muy bonita, de la que su primera frase me dio la pauta a seguir. Durante días y más días, sin embargo, pensé mucho en esa frase: Él pasaba la aspiradora cuando sonó el teléfono. Sabía que la historia se encontraba allí, que de esas palabras brotaba su esencia. Sentí hasta los huesos que a partir de ese comienzo podría crecer, hacerse el cuento, si le dedicaba el tiempo necesario. Y encontré ese tiempo un buen día, a razón de doce o quince horas de trabajo. Después de la primera frase, de esa primera frase escrita una buena mañana, brotaron otras frases complementarias para complementarla.

Puedo decir que escribí el relato como si escribiera un poema: una línea; y otra debajo; y otra más. Maravillosamente pronto vi la historia y supe que era mía, la única por la que había esperado ponerme a escribir.

Me gusta hacerlo así cuando siento que una nueva historia me amenaza. Y siento que de esa propia amenaza puede surgir el texto. En ella se contiene la tensión, el sentimiento de que algo va a ocurrir, la certeza de que las cosas están como dormidas y prestas a despertar; e incluso la sensación de que no puede surgir de ello una historia. Pues esa tensión es parte fundamental de la historia, en tanto que las palabras convenientemente unidas pueden irla desvelando, cobrando forma ene l cuento. Y también son importantes las cosas que dejamos fuera, pues aún desechándolas siguen implícitas en la narración, en ese espacio bruñido (y a veces fragmentario e inestable) que es sustrato de todas las cosas 

La definición que da V.S. Pritchett del cuento como “algo vislumbrado con el rabillo del ojo”, otorga a la mirada furtiva categoría de integrante del cuento. Primero es la mirada. Luego esa mirada ilumina un instante susceptible de ser narrado. Y de ahí se derivan las consecuencias y significados. Por ello deberá el cuentista sopesar detenidamente cada una de sus miradas y valores en su propio poder descriptivo. Así podrá aplicar su inteligencia, y su lenguaje literario (su talento), al propio sentido de la proporción, de la medida de las cosas: cómo son y cómo las ve el escritor; de qué manera diferente a las de los más las contempla. Ello precisa de un lenguaje claro y concreto; de un lenguaje para la descripción viva y en detalle que arroje la luz más necesaria al cuento que ofrecemos al lector. Esos detalles requieren, para concretarse y alcanzar un significado, un lenguaje preciso, el más preciso que pueda hallarse. Las palabras serán todo lo precisas que necesite un tono más llano, pues así podrán contener algo. Lo cual significa que, usadas correctamente, pueden hacer sonar todas las notas, manifestar todos los registros.

Taller de crónica periodística, tan real como la ficción


Échale cuento a la vida



Taller de crónica periodística, tan real como la ficción





Coordinado por Marta Molina: Periodista. De aquellos que piensan que esta profesión es sólo un servicio público, como atender un puesto de información, tramitar una queja o vender billetes en el metro. En la actualidad es la directora de Comunicación de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) y ejerce como corresponsal en España de la organización en defensa de la libertad de prensa Reporteros Sin Fronteras (RSF). Considera imposible defender los derechos de los periodistas sin sufrir sus mismos ardores. Por esto, no ha dejado un sólo día de someterse a la difícil digestión en la que se halla el oficio. Publica y ha publicado en Periodistas, Consumer, Emprendedores, Yo Dona, Elpais.com, Cinco Días, Clarín, España Exterior, Expansión, Mujer Hoy…

www.martamolina.info





DESCRIPCIÓN



Échale cuento a la vida es un taller de crónica periodista dirigido a todos aquellos cuentistas que tienen el ojo certero y la pluma ágil.



Échale cuento a la vida pretende dotar a estos cuentistas de las herramientas suficientes para convertir su mirada en un producto periodístico, interesante y ameno para el público, pero que informa y moviliza.



Échale cuento a la vida es un taller, su esqueleto es eminentemente práctico aunque ofrezca conocimientos teóricos para robustecer los huesos de la narrativa.



Échale cuento a la vida te va a sacar a la calle. Allí es donde vas a oler las historias, donde las captarás y diseccionarás, donde las compartirás y estudiarás y donde también encontrarás la manera de contarlas.



Échale cuento a la vida se desarrollará en La Inquilina y ya que disponemos de un espacio físico, vamos a aprovecharlo y dejarnos de Internet. La Inquilina es nuestra News Room, la sala de redacción donde discutimos y producimos nuestras crónicas, donde perfilamos nuestros textos y donde las empaquetaremos con dirección ‘El Público’.



Échale cuento a la vida se imparte durante tres meses, a razón de una sesión de hora y media todos los lunes. De naturaleza eminentemente práctica, consagra las dos primeras sesiones a proporcionar las herramientas teóricas suficientes para producir una crónica periodística. El resto del taller es práctico. El trabajo de producción, planteamiento, búsqueda de la información y escritura estará guiado por la directora del taller y será discutido en grupo durante las sesiones. La directora orientará sobre el desarrollo de la estructura, el punto de vista, el retrato de la persona convertida en personaje, la estrategia temporal, la incidencia del detalle, el estilo narrativo, el uso de la tensión… El objetivo es lograr al menos una pieza de periodismo de profundidad, que tenga la extensión de una crónica de largo aliento, de entre seis y diez páginas. De acuerdo al nivel y posibilidades de producción de los talleristas, procuraremos superar este objetivo.



La realidad a narrar en este taller será el universo inmediato de los cuentistas, de los talleristas, la actualidad obscenamente próxima, la información de contacto cercano, la del amigo, la de la familia, la personal… siempre que lo particular tenga un interés noticioso y sea extrapolable a lo general.



Échale cuento a la vida tiene un montón de amigos periodistas quienes visitarán el taller para compartir sus experiencias como cronistas siempre que sus agendas lo permitan.



LOS CUENTISTAS:



Todo aquel ciudadano curioso con necesidad de contar su realidad, con un objetivo profesional o personal, decidido a poner en práctica su olfato periodístico y a mejorar sus destrezas narrativas.





EL CUENTO:



Programa del taller:





  1. Échale cuento a la vida.



. Planteamiento del taller: principios, objetivo y desarrollo.

. ¿Periodismo narrativo? El arte de contar lo novedoso con las herramientas de la literatura.

. Crónica, reportaje y entrevista: diferencias y usos.



II. Herramientas de la literatura aplicadas a la no ficción.



III. La historia.



. Buscar la historia.

. Investigar, conocer, entrevistar, entender, empaparse.

. La punta: el eje, los ejes, el enfoque.

. Los personajes, el personaje.

. La estructura.





IV. Investigando.

. Fuentes documentales y orales.

. Contraste: corroborando la historia.

. Fuentes oficiales: contacto y usabilidad.

. Periodismo de datos.



IV. El personaje.



. Encontrar al personaje

. Presentar al personaje



VI. La realidad vista.



VI. La estructura.



VII. Proceso de escritura.



VIII. Construir el diálogo.



IX. Principio activo.


X. Tiempo narrativo.


. Estrategias temporales

. Dilatación

. Supresión

. Analepsis y prolepsis



XI. Conflicto, tensión y misterio.



XII. Editar y publicar.


. Corregir: limpiar y desbrozar, dar a leer.

. Cerrar.

. Dónde y cómo hacer pública nuestra crónica

. Cómo realizar una propuesta a un medio de comunicación

. Autopublishing:

- Crea tu propio medio.

- Herramientas gratuitas para la publicación periodística













BIBLIOGRAFÍA



. Tan real como la ficción. Herramientas narrativas en periodismo, de Doménico Chiappe. (Laertes, 2010).



. Mejor que ficción. Crónicas periodísticas, de Jorge Carrión (Anagrama, 2012).



. Ejercicios de estilo, de Raymond Queneau. (Cátedra, 1993).



. Cuadernos de guerra en España, de Robert Capa ().



. Las enseñanzas de Don Juan, de Carlos Castaneda.



. Así se escribe un cuento, de Mempo Giardinelli (Punto de lectura, 2003).



. Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez ()



. Carta desde Ciudad Juárez, de Alma Guillermoprieto.



. Despachos de guerra, de Michael Herr. (Anagrama, 2001).



. Hiroshima, de John Hersey. (Turner, 2002).



. Ébano, de Ryszard Kapucinsky. (Anagrama, 2000).



. Viajes con Herodoto, de Ryszard Kapucinsky (Anagrama, 2006).



. Che, de John Lee Anderson (El País Semanal, 2004).



. El club de los faltos de cariño, de Manuel Leguineche (Seix Barral, 2007).



. La historia comienza, de Amos Oz. (Siruela, 2007).



. Honrarás a tu padre, de Gay Talese. (Grijalbo, 1972).



. Recuerdos inventados, de Enrique Vila Matas (Anagrama, 1994).


Presentación





Talleres Ambulantes
Librería Ambulante & La Inquilina



La Librería Ambulante es un proyecto autogestionado que nace en Argentina en el 2009. En su concepción de ambulante ha estado participando en Ferias independientes y ciclos literarios en Córdoba, Entre Ríos, Santa Cruz, Neuquén, Jujuy, Santa Fé y Buenos Aires. Desde el año 2012 reside en Madrid. Este proyecto intenta difundir la poesía independiente editada por pequeñas editoriales, mediante puestos de venta ambulante y aportando su presencia en ciclos literarios. En este primer año hemos recorrido un largo camino participando de diferentes eventos en Sala Clamores, El Matadero, Fringe Festival, Sala Triángulo, Tapas y Fotos, El Campo de la Cebada, El Gato Verde, Dog n Roll, Calvario Bar, La Bella Ciao, Palacio de Correos. Ha participado activamente de La Noche de las Librerías. Colabora con Poetry Slam Madrid. Es parte del colectivo De Verso En Pueblo llevando poesía y libros de manera ambulante por los pueblos de España.


En la actualidad trabaja con más de veinte editoriales a nivel nacional como Ya lo dijo Casimiro Parker, Canalla ediciones, Amargord ediciones, Gallo Nero, Zoográfico editorial, Ártese quien pueda, El Asunto, Milena Caserola, La Vida Rima, L.U.P. I., A Pie de Calle, Legados, Huerga & Hierro, Baile del Sol, Candaya, Unaria ediciones, Eutelequia, Ultrarradio, Capitán Swing, Vitrubio ediciones, Editorial Escalera y más...


Los Talleres de la Librería Ambulante tienen como finalidad acercar a sus alumnos las herramientas y los conocimientos necesarios para la construcción de un texto literario (cuento, relato, novela, crónica periodística).

Cada profesor elaborará un programa para los tres meses de duración que incluirá una parte teórica y otra de trabajos prácticos, logrando así una relación más estrecha entre el alumno y el proceso creativo.

Estos cursos se suman a las actividades culturales de la Librería Ambulante que junto a La Fiera del Libro (un ciclo mensual de lecturas a micrófono abierto) y De Verso En Pueblo (Poesía Ambulante por los pueblos de España) son algunas maneras de difundir la poesía y la literatura en general.

La Librería Ambulante junto a La Inquilina ponen en marcha este emprendimiento cultural con la intención de generar un espacio de aprendizaje, intercambio y conocimientos.